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Santa Águeda
Una joven de Catania, en Sicilia, martirizada en el siglo III. Su fiesta cae en lo más duro del invierno, y su martirio la hizo santa de las mujeres.
Una joven de Catania
Águeda se consagró a Cristo siendo muy joven. Cuando llegó la persecución fue detenida e intentaron forzarla a prostituirse. Se negó, y la negativa le costó el tormento: la azotaron con varas, la quemaron con antorchas y le amputaron los pechos.
La tradición cuenta que, encerrada en su celda, se le apareció san Pedro y la curó, y que murió más tarde en relación con un terremoto que sacudió la ciudad. La Leyenda Dorada de Santiago de la Vorágine, escrita hacia 1264, difundió su historia por toda Europa, y atribuye la tortura al cónsul Quintiliano.

Protectora de las mujeres
Su heroísmo y su constancia le ganaron una devoción que dura hasta hoy. Se la considera protectora de las mujeres y, de forma especial, de los pechos. Por eso sus imágenes llevan dos atributos: la palma de los mártires y la copa o bandeja con sus senos.
Ese patronazgo sigue vivo más allá de la devoción. Cuando Cristina Hoyos fue Alcaldesa de Honor en el año 2000, ABC recordó que muchas asociaciones de mujeres mastectomizadas llevan el nombre de la santa.

Su imagen en Espinosa
En Espinosa la imagen se guarda en la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora de la Asunción y sale cada año a hombros de las mujeres, bajo un arco de flores. San Blas sigue siendo el patrón de la villa. Santa Águeda es la santa de ellas.


