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Tradición
Madres, hijas y nietas con el mismo traje, y una Hermandad que se propone no dejar que esto se acabe.
De generación en generación
Hay hermanas que pasan el año pensando en que llegue febrero. Las mayores miran con emoción a las chicas que vieron crecer: las que eran muy pequeñas empujan hoy sus propios carritos y ya son hermanas. Alguna ve de alcaldesa a una joven a la que conoció recién nacida. En más de una familia, abuela, hija y nieta celebran la fiesta juntas.
«Orgullo, identidad, historia, valentía, unidad, tradición, modernidad, futuro y, sobre todo, mujeres. Todo eso y mucho más es Santa Águeda.»

Paso a paso
La idea que se repite es que esto no debe terminar: avanzar un poco cada año, con unión, y enseñárselo a las pequeñas. Las más jóvenes lo agradecen a las mayores y prometen hacer lo mismo con sus hijas. Mínguez escribía en 1991 que la tradición y el estímulo por conservarla la habían traído hasta aquí «con el mayor esplendor».
«Como herederas, guardáis su fuerza y coraje. Es una obligación de todos el que se transmita a las Águedas del futuro, que aún están por nacer.»















