
Estampa 9 de 12
Peleles
Primero fue él solo, y lo zarandeaban sin piedad. Luego pensaron que necesitaba compañía. Leocadio y Leocadia terminan juntos en la hoguera.
Leocadio, solo
El pelele nació hace años como un muñeco de trapo y paja sobre el que descargar el día: como aquella jornada no se quería a los hombres cerca, se tenía a uno a mano para zarandearlo, tirarle de los pelos y hacerle lo que se les ocurriera. Se llamaba Leocadio.

Llega Leocadia
Con los años alguien pensó que el pobre estaba muy solo y que le hacía falta una mujer. Así nació Leocadia. Ahora se llevan bien, y las hermanas predican con el ejemplo: los sacan a bailar junto a la hoguera y les dan su buen meneo.

Y al fuego
El romance dura lo que dura el día. Al caer la noche, los dos acaban en las ascuas. En 2014 Nueva Alcarria ya describía el baile con «peleles de paja» que después se echan a las llamas; en 2022 la crónica los llama por su nombre.







